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domingo, 22 de julio de 2012

Lerma: algo más que una parada en el camino


Lerma: algo más que una parada en el camino







Por Jesús García y Jiménez






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amino de tierras cántabras en el km 200 de la A1 he vuelto a realizar mi secular paseo en la Villa Ducal de Lerma.

La cuatro torres herrerianas del que fue palacio ducal y hoy Parador de Turismo, sirven a modo de faro marino orientando de su situación al viajero que transita por estos pagos cargados de historia; que si me vale la comparación, cuando Valladolid gozó de calidad capitalina de la corte, Lerma fue a esta como El Escorial lo fue a Madrid, dato importante que nos da una pequeña idea de lo que fue esta localidad burgalesa.

Una población siempre amable con el viajero, que goza de una actividad industrial importante, a pesar de esas “trabas” de instancias superiores que entre otras la hace poseedora, al igual que Aranda de Duero, de una estación de ferrocarril por la que hace ya bastante tiempo no circulan trenes. Aunque varias y diferentes asociaciones de diversos puntos reclaman la restauración del servicio parece que sus voces no encuentran eco, y eso que estamos hablando de vía única y sin electrificar.

Pero algo importante surgió para mitigar en parte esa carencia, una moderna estación de autobuses inaugurada hace tres años: Considerada de primer orden. Posee conexiones diarias con diversas ciudades del norte de España como Burgos, Madrid, Santander, San Sebastián, Bilbao o Vitoria.
La nueva instalación, consta de una superficie de unos 4.000 m², y posee servicios de cafetería, sala de espera, tienda y restaurante. Sus 20 dársenas, soportan un tráfico anual de 27.000 autobuses, contabilizando cerca de 400.000 viajeros.

Lerma está situada sobre un altozano que domina la vega del río Arlanza, está considerada como un excelente Conjunto Histórico Artístico de Arquitectura herreriana en España de comienzos del siglo XVII, siendo la época de máximo esplendor de la villa, debido a que el Duque de Lerma, valido de Felipe III, convirtió a Lerma en Corte de España, una "Corte de Recreo". Este personaje, Francisco de Sandoval y Rojas,  es bastante conocido aún hoy por el retrato a caballo que le pintó Rubens, ubicado en el Museo del Prado.

Vista Lerma de modo eminentemente turístico, forma con las vecinas localidades de Covarrubias y Santo Domingo de Silos el llamado Triángulo del Arlanza. Es además desde la Edad Media paso obligado en la Cañada Real Burgalesa, que une Extremadura y la Sierra de la Demanda. 

Aunque solo sea por tomar un café, vale la pena ascender a la parte alta de la villa y hacerlo en su Parador, uno de los más modernos (creado hace unos 15 años) y situado en el ranking de los 10 primeros de España, y contemplar una de las plazas mayores,  sorprendentemente, más grandes de la Península con 6862 metros cuadrados. Se entra al casco antiguo por una puerta de la muralla llamada Arco de la Cárcel, entre dos cubos, donde hoy reside la sede de la D,O. Ribera del Arlanza, o simplemente Arlanza. de los buenos caldos que elabora la zona. Se asciende por la empinada Calle Mayor hasta la  citada gran plaza. Por el camino se encuentra la ermita de Nuestra Señora de la Piedad y calles con soportales típicas de la época medieval.

De la Plaza a tiro de piedra tenemos una de las mejores vistas desde el cercano “Balcón del Arlanza”, donde en sus proximidades se encuentra sepultado Jerónimo Merino, conocido popularmente como “el cura merino” aquel cura guerrillero que se pasó a los carlistas, y aunque nació en la localidad burgalesa de Villaoviado,  se exilió a Francia falleciendo en Alençon en 1844 siendo sus restos repatriados a este lugar en 1962.  De este bello rincón de la villa solo tiene un molesto inconveniente que  desgraciadamente esta visita se ve empañada si nos acercamos al lateral izquierdo del mirador, debajo del pasadizo. Donde el Duque, de regreso a palacio (y antes de vestirse de colorado), descansaba después de su paseo por la huerta… Se ve empañada por el olor a orines que este rincón desprende, debido a la incontinencia de alguno, las prisas de otros, la gilipollez de muchos: la mala educación  de todos. Cosa que sin embargo se puede obviar, puesto que la belleza de sus vistas, mitiga estas, poco corteses, inconveniencias.

En sus proximidades tres conventos de dominicas, carmelitas y clarisas que elaboran unos exquisitos dulces.

Pero dejamos aquí el relato para que el viajero lo descubra por si mismo e informar a los amantes del golf que Lerma tiene un campo de 18 hoyos, seguro que muchos no lo sabían.
Lerma bien vale una parada en el camino.

Más información CIT Lerma: donde se pueden concertar Visitas-Guiadas en el Teléfono 947 177 002 para grupos o individuales, que es la mejor manera de conocer la villa. Recordemos el lema del Glorioso Mester: Ver no es conocer

Con afecto a los colegas del C.I.T. de Lerma, por su dedicación y buen hacer.

sábado, 21 de julio de 2012

Una interesante visita a 30 Km. al sur de Madrid.


Una interesante visita a 30 Km. al sur de Madrid.

      POR JESÚS GARCÍA Y JIMÉNEZ

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ace poco más de una semana he regresado de conocer un enclave toledano rayando la imaginaria frontera con Madrid. El enclave al que me refiero se haya a mitad de viaje entre Toledo y Madrid, en las afueras de la localidad de Carranque a tiro de bala de la también toledana villa de Illescas.

Descubierto a finales del pasado siglo XX su origen como parque arqueológico se remonta a 1983, cuando un vecino de la localidad, Samuel López Iglesias, descubrió, el dia 23 de Julio, en el paraje conocido como las Suertes de Abajo, en la comarca de la Alta Sagra, a unos 45 km de Madrid y 35 km de Toledo, y junto al río Guadarrama, una serie de mosaicos. Desde 2003 está parcialmente abierto al público mientras prosiguen las excavaciones.

Estos mosaicos pertenecían a la hoy denominada villa de Materno, pues este nombre es el que figura en la cartela del dormitorio principal.

Para comprender mejor la época, en el edificio de interpretación se exhiben una serie de objetos hallados en las excavaciones, así como un audiovisual en el que se simula la vida en una villa del siglo IV, basándose en los restos hallados en el yacimiento, y tomando como base la propia villa de Materno.

En los últimos años, se han encontrado restos arqueológicos al otro lado del río Guadarrama, entre los que se encuentran dos cubos de molino, conducciones de agua y parte de una villa romana.

Para más ilustración de la visita ver:

Entre muchos conocimientos que he adquirido en esta excelente visita guiada cuya duración se aproxima a las dos horas, que por cierto hasta se me han hecho cortas, me cabe destacar el concepto erróneo de lo que todos conocemos como la teja curva cuyo origen lo hemos atribuido a los árabes, cuando en realidad deberíamos remontarnos a la época romana para afirmar realmente que dicha pieza cerámica ya era utilizada anteriormente por esta civilización.

Visitar el Parque Arqueológico de Carranque es viajar en el tiempo. Recorrer el yacimiento permite conocer una parte del pasado. Prestar atención al Parque Arqueológico conduce a conocer nuestra historia y, en definitiva, a nosotros mismos.

Muchos son los motivos que nos invitan a visitar este yacimiento, el único en España hasta ahora cuyos edificios están relacionados directamente con el emperador Teodosio I El Grande.

Entre estos restos están: lel Palatium, edificio de representación del dueño de la villa, en origen de carácter público y posteriormente religioso; el Mausoleo, un pequeño lugar de enterramiento que debía de acoger los restos del propietario y su familia; la Casa de Materno, una mansión que servía de vivienda; y otros restos como los cubos de molino, estructuras hidráulicas... La espectacular colección de mosaicos de la Casa de Materno justificaría por sí sola una visita al Parque Arqueológico.

Otras de las curiosas sorpresas será descubrir que la conocida svastica o cruz gamada, ya se utilizaba casi dos mil años antes que el III Reich. ¿Sorprendente?

Y como no deseo quitarle la emoción de gratas sorpresas, dejo aquí mi invitación a todos vosotros que dediquéis un poco de tiempo para realizar una visita que seguro colmará vuestras ansias viajeras de conocer, ciertamente es para no arrepentirse al presenciar, entre otras sorpresas, unos excelentes mosaicos en este recorrido guiado, que no es que lo hagan bien: lo borda.
Saludos viajeros.

La Catedral de Tarazona recupera su esplendor



La Catedral de Tarazona recupera su esplendor 








POR  JESÚS GARCÍA Y JIMÉNEZ








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istoricamente está  constatado que sería en la mitad del siglo III las invasiones dieron lugar al abandono de la parte baja de la ciudad de Tarazona, quedando la población recluida en la parte alta intramuros lo que hoy se conoce como el barrio del Cinto. Allí resistieron todas las siguientes invasiones durante las guerras mantenidas contra los vascones.
 Tras la ocupación romana el perímetro de la ciudad crece hasta el lugar donde en la actualidad se levanta la Catedral de Santa María de Huerta. Hay datos que nos muestran que  la catedral visigoda se hallaba situada en la actual Iglesia de San Atilano o en la de la Magdalena al menos desde el año 449, pero las necesidades de ampliación del templo eran perentorias y se eligió el lugar actual para ubicar el nuevo templo. Dicho edificio data del Siglo XII y su consagración del año 1232, un estilo originario similar al gótico francés, en su planta, con la característica del ladrillo, que hace que junto a la catedral de Teruel sea una de las escasas de estilo mudéjar que existen en nuestro país. No pasaría mucho tiempo, cuando en el siglo XIV fuera parcialmente destruida en la conocida confrontación bélica de los dos Pedros. Sería esta la posible causa que tras la destrucción total del claustro y graves daños en su conjunto, su renovación adquirió el estilo predominantemente mudéjar.


No vuelvo a poner los pies aquí", dijo el obispo al ver las figuras desnudas, y según las crónicas lo cumplió. Esto sucedía a mediados del siglo XVI cuando Juan de Munébrega entró en la catedral de Tarazona (Zaragoza) y al mirar hacia el cimborrio contempló las grisallas (pinturas en tonos grises imitando esculturas en relieve) realizadas por Alonso González. El prelado se fue y dio orden de que se taparan aquellas carnes. No en balde era, además de obispo, inquisidor. Quién diría que  tres siglos y medio después del desplante episcopal y tras permanecer casi treinta años cerrada por obras, la catedral de Santa María de la Huerta ha vuelto a abrir sus puertas convaleciente de su deterioro funcional que adolecía y de no haber sido por una actuación urgente, para desgracia de todos en lugar de poder disfrutar de una de las más hermosas catedrales hubiéramos lamentado unas ruinas.

Según el Diario EL PAIS (Fernando Castanedo 18-11- 2011) La causa de estos problemas estructurales había sido un olvido. En su día, el claustro mudéjar se había cimentado en roca viva, para lo cual tuvieron que desviar varios manantiales por un canal que, con el tiempo, se olvidó y terminó en estado de abandono. A la larga se produjeron las filtraciones que han ido lesionando el edificio. Para resolver estos problemas se andamió la catedral, se consolidaron los cimientos, se apeó el cimborrio y gracias a unos gatos hidráulicos que lo elevaron unos milímetros, se pudo reforzar el interior de los pilares que lo sostienen. Después llegaron las pruebas. Para detectar cualquier movimiento de la fábrica se instaló un sofisticado sistema de medición. Era tan sensible que cada vez que un obrero se subía al andamio saltaban las alarmas.

Todos estos esfuerzos dieron fruto. Gracias a la generosidad de muchos patronos y a la labor de la Fundación Tarazona Monumental, los historiadores del arte han descubierto las sucesivas vestiduras interiores que ha lucido la catedral a lo largo del tiempo, desde las pinturas murales góticas en los pilares del ábside hasta la intervención renacentista.
El aspecto actual de Santa María se debe al encargo que hizo el cabildo al pintor y escultor Alonso González cuando al poco de concluirse la obra del cimborrio fallecía su artífice, Juan Lucas Botero. Corría el año 1546. Alonso González, que estaba recién llegado de Italia, diseñó para el cimborrio de Tarazona una decoración plenamente clasicista. Disfrazó las trompas con veneras y sentó en cada una a un evangelista, pintó el alabastro de las vidrieras, realizó las esculturas de yeso de ocho discípulos para las hornacinas del tambor y, flanqueándolas, ejecutó las grisallas que había de tapar el obispo Munébrega. El descubrimiento de estas últimas ha desvelado el caso único en Europa de una decoración inspirada por el neoplatonismo en una catedral.
El conjunto de grisallas representa el camino de la virtud que mediante la fortaleza y la razón puede superar todos los vicios, hasta la lujuria, que se tomó como paradigma de los demás. El artista pintó desnudos y monumentales a personajes bíblicos como Adán y Eva, Safira y el casto José, Judit y Holofernes, y el arcángel Rafael y Tobías. Lo insólito es que incluyera también figuras del mundo clásico como Dido y Eneas, Apolo y Venus, Periandro y Baco, y que emparejara en representación de la fortaleza al bíblico David con el pagano Hércules. Pero para una mayor, mejor y amplia información en la actualidad les remito al siguiente enlace; un dossier de prensa ha sido editado por la Fundación Tarazona Monumental.


Fotografías realizadas por Jesús García y Jiménez      © Excmo. Cabildo de la Catedral de Tarazona.
Agradecimientos a  doña María Dolores Zueco de la Fundación Tarazona Monumental y don José Manuel Meléndo deán de la Seo turiasonense. Artículo publicado con motivo de la visita oficial del Glorioso Mester. 

La Posada del Peine .




La Posada del Peine

Texto y Fotografías: Jesús GARCÍA Y JIMÉNEZ- Glorioso Mester

Probablemente uno de los hoteles más antiguos de España y la posada más antigua de Madrid. Fue fundada a principios del siglo 17 con el objetivo de acomodar huéspedes y visitantes que llegaron a la Corte, tomando ventaja de la ubicación, ya que la diligencia tuvo su parada principal aquí. En el siglo XIX, que se amplió con el edificio contiguo que daba a la calle de Postas, dando lugar a su dirección actual y el tamaño considerable. La ubicación de la habitación alquilada dependía de "la riqueza de invitados”. En consecuencia, las habitaciones que daban a la calle eran más caros pero más amplias, cómodas y ventiladas que las que se enfrenta el interior. Después de una serie de reformas, que fue absorbida por la cadena de alta tecnología, que reabrió sus puertas a finales del verano de 2005, bajo el nombre de Hotel Petit Palace Posada del Peine.

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esde muy antiguo evocar la frase comparativa de La Posada del Peine, tenía un apelativo despectivo y de muy mala fama, era como  albergarse en un lugar “cutre y cochambroso”, proclive a huéspedes hampones y de gentes de dudosa reputación, amén del presunto estado donde el viajero convivía con la Jet Society de la fauna microbiana más inmunda y pánico de cualquier exterminador de plagas. Pero al parecer no correspondió exactamente a la realidad y no sabemos el porque de tal injusto descalificativo sobre dicho establecimiento sito en el corazón de Madrid.
Lo que si sabemos y así consta en las cónicas matritenses que el edificio se levantó, o mejor dicho la Posada abrió sus puertas en  1610, en la antigua calle del Vicario Viejo, hoy Marqués Viudo de Pontejos. Atendía las necesidades de los viajeros recién llegados a Madrid en diligencia, puesto que estaba situado frente a la principal parada de los coches de postas, que llegaban a Madrid; ese Madrid de los Austrias truhan de 1600 que fielmente Pérez Reverte nos describe en su obra Alatriste.

  El primer propietario fue Juan Posada, quien abrió sus puertas al público en dicho año En 1796 cambio de propietario, pasando a las manos de  los hermanos Espino, encargaron a Francisco Álvarez Acevedo la ampliación de la Posada, mediante una licencia que permitía edificar una nueva planta en las dos fachadas del edificio. Este trabajo se llevó a cabo bajo el control del arquitecto municipal, Juan de Villanueva.

Alrededor de 1800, se ampliaron sus instalaciones con la construcción de una casa contigua. Tras estas ampliaciones, se realizó otra modificación en 1863. Este nuevo proyecto permitió mejorar el estado estructural de la Posada, y aumentó de nuevo la altura del edificio, contando desde entonces con tres pisos. El proyecto corrió a cargo del arquitecto Juan Antonio Sánchez.

En 1868, año en el que Isabel II fue destronada, Madrid contaba con diversos establecimiento hoteleros pero la demanda crecía sin poder ser cubierta. A pesar de la construcción de los primeros hoteles en los inicios del siglo XX, la Posada del Peine se mantuvo y afianzó como el establecimiento de mayor prestigio de Madrid. Por aquel entonces la Posada contaba con 150 habitaciones. Más adelante, en 1892, para mejorar su aspecto estético y como conmemoración del IV Centenario del Descubrimiento de América, el edificio más antiguo fue coronado con un templete con objeto de colocar un reloj, del que actualmente solo se conserva el hueco vacío de la esfera. Tras pasar por diversas manos, la Posada fue vendida a la casa de relojería Girod quienes incluyeron en el edificio su taller a través de la reforma del ala del primer piso.
Sus puertas se volvieron a abrir, bajo su mismo e histórico nombre, en el año 2006. Se encuentra situada a pocos metros de uno de los arcos de acceso a la Plaza Mayor de la capital, muy cerca de la Puerta del Sol y frente al Palacio de Santa Cruz, actual sede del Ministerio de Asuntos Exteriores. En un principio, junto a la Posada del Peine se encontraba la principal parada de diligencias de la capital, como aún recuerda el nombre de la calle Postas, donde se ubica el hotel.
Su nombre no es casualidad. Viene dado por un dato muy peculiar: en sus inicios, para impedir que los viajeros se lo llevaran, en sus habitaciones se contaba con un peine atado a una cuerda, como servicio adicional para sus clientes

Su estructura arquitectónica es también peculiar. El hotel está ubicado en tres edificios unidos entre sí, con tres estilos arquitectónicos diferentes que se corresponden con distintas épocas.
Actualmente de la antigua Posada solo se conservan las fachadas de los tres edificios originales, en la que se puede ver escrito su nombre. A lo largo de la historia de la literatura podemos encontrar numerosas referencias a la Posada del Peine. Entre sus paredes se alojaron, entre otros, la viuda de Gustavo Adolfo Bécquer, Casta Esteban, o el pintor José Gutiérrez Solana. El edificio fue además objeto del discurso de ingreso en la Academia de la Lengua de Camilo José Cela. La Posada se mantuvo abierta al público de forma modesta hasta alrededor de 1970, época en la que cerró sus puertas. En 2006 el hotel recuperó de nuevo todo su esplendor de antaño gracias a la inversión y esfuerzo de la cadena hotelera madrileña High Tech, la cual gestiona desde ese año la Posada. De su mano, la antigua Posada se ha convertido en un referente turístico e histórico de Madrid.