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jueves, 16 de abril de 2015

Llegó el denostado cambio de hora

Por Jesús García y Jiménez

Apenas hace unos días que se cumplió el maleficio anunciado cada año: “ A las dos, serán las tres…”y todo eso porque se dice que se ganará una hora más de sol, con lo que anochecerá entre las 20 y las 21 horas, y el amanecer se producirá más tarde. Esta medida que, desde hace algunos años, divide a los expertos y entorpece el ritmo de vida de muchas personas, especialmente los mayores, que no logran habituarse al cambio horario: Las alteraciones transitorias, como la distimia (estado de ánimo deprimido), somnolencia, irritabilidad, nerviosismo y cefaleas pueden aparecer en los primeros días, y en muchos continúa hasta el otoño cuando volvemos a restaurar la hora GMT+1.

Pero esto no es todo En 1973 la mayoría de los países industrializados adoptaron el cambio de hora para mejorar su situación, que debido a la crisis del petróleo era energéticamente muy complicada. En España durante la guerra civil ya se comenzó a adoptar el cambio de hora, pero de forma caótica, resultando en diferentes horarios en las zonas nacional y republicana. En 1974 finalmente se estableció el cambio de hora en todo el territorio español.
¿Realmente se ahorra energía? ¿Caso afirmativo es prioritario el ahorro frente a la salud de los ciudadanos?
Realmente ni los científicos llegan a ponerse de acuerdo, y más cuando vemos que en la mayoría de las grandes empresas la iluminación se mantiene encendida las 24 h del día, por otra parte el alumbrado público, totalmente inmune al cambio, siempre se encenderá y apagará con independencia de la hora que marque el reloj.
Pero la cosa viene de antiguo; salvo alguna excepción aislada hasta el 15 de Marzo de 1940 en España siempre se mantuvo el horario solar en toda la Península y Baleares, “casi todo el territorio” dentro del uso horario correspondiente. Fue entonces cuando por motivos logísticos a Adolf Hitler le vino en gana de unificar la hora de todos los territorios invadidos, así la mencionada logística le daría menos problemas. Parece ser que al general Franco le pareció una idea excelente y también adoptaron la hora del Reich por eso el territorio español peninsular y Baleares adoptaron el horario GMT +1, con lo que estos territorios pasaron a tener la misma hora que el meridiano de Berlín, que era el que marcaba la hora en todos los territorios controlados por el III Reich, es decir, de los Pirineos hasta Rusia, exceptuando Grecia y Finlandia. Este horario es conocido actualmente como CET (Central European Time).

Los países aliados en la contienda, y también por motivos logísticos en la contienda mundial también adoptaron dicha hora, más al acabar el conflicto todos volvieron a su horario habitual; España NO, bien por olvido, nostalgia o vaya usted a saber.
Seguimos desde entonces desfasados totalmente por una hora que no nos corresponde en absoluto, aunque lo suyo sería la hora solar, nos podríamos conformar con la hora del meridiano de Greenwich a pesar que existen dos husos horarios peninsulares si comparamos entre Creus y Finisterre. ¿No es así?
¿AFECTARÍA AL TURISMO RECEPTIVO? En absoluto, y menos los que buscan el tan promocionado Sol y playa, nuestros visitantes tienen cultura madrugadora comparable a la de las gallinas, y se levantarían al alba para disfrutar del Sol playero y el baño en la piscina que precede a la paella… Y claro está, sus vacaciones en un país noctambulo en cuanto a juerga y diversión se refiere, en lugar de plegar velas ( Que ya no lo hace ni la tercera edad) se apuntarían al carro del jolgorio nocturno, por eso están de vacaciones.
Así que la teoría de las ventajas del adelanto horario, se va al traste.
En el polo opuesto, nos permitiría tanto el horario solar como el GMT una necesaria conciliación familiar, añadido a un horario de trabajo civilizado y no ser condicionado de modo presencial donde se mira raro a quien sale en su horario fijado, y se mira más por la citada presencia que por su productividad, la cual se deteriora con estos extraños horarios impuestos no precisamente para salvaguardar los derechos y salud de los ciudadanos. Algún día lo sabremos.

Aunque la idea no es nueva creo que debemos conocer cuando a principios del siglo XX y durante la primera mitad del mismo, se fraguó tal disparate:
La idea de cambiar la hora dos veces al año para aprovechar mejor las horas de luz surgió en el año 1905, cuando el constructor inglés William Willett se dio cuenta de que la mayoría de los británicos no disfrutaban de la mañana porque estaban durmiendo. Además a Willett, muy aficionado al golf, le fastidiaba acortar su recorrido cuando el crepúsculo se le echaba encima.
Por ello, en 1907, William Willett presentó un informe con su idea de adelantar y atrasar la hora en primavera y en otoño respectivamente. Una solución que no se aplicó hasta 1916 en Alemania y los territorios que ocupaba. Rusia lo empezó a aplicar en 1917 y Estados Unidos en 1918. No obstante, no fue hasta el 15 de abril de 1918, cuando se reguló este cambio internacionalmente y se aprobó la aplicación del 'horario de verano' o Daylight Saving Time (DST) en todo el mundo. http://www.servimedia.es/Noticias/DetalleNoticia.aspx?seccion=23&id=358710

Así que por mucho que nos esforcemos por conseguir firmas contra este cambio antinatural, los responsables del mismo, campando por sus respetos, seguirán en sus trece y nosotros en las mismas, presenciando año tras año en los meses del estío como sufren de insolación los serenos o vigilantes nocturnos. Llevamos tres cuartos de siglo con el horario equivocado.

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