Asociación Filantrópica de Turismo formada en 1988 por profesionales del sector, prensa turística y personas afines a la idéa primigenia y filosofía según acta fundacional. Destaca por ser la una, de las 4 supervivientes, de las 15 asociaciones peninsulares que reunió el Glorioso Mester en Toledo en el Ier Congreso los días 29-30 de Septiembre de 1990. Este año el glorioso Mester celebra su XXVI Aniversario. Su objetivo primordial: La recuperación y potenciación del Turismo de interior.
miércoles, 19 de septiembre de 2012
viernes, 17 de agosto de 2012
VERANEARIO 2012 (XVIII)
VERANEARIO 2012 (XVIII)
Por Apuleyo Soto
VEGAFRÍA. ¿Quieres
acompañarnos a cantar en Vegafría?, me dice Quini de la Morena, soprano de la
coral Camerata de El Molar (Madrid), porque sabe que soy de Cozuelos. Con mucho
gusto, le respondo. Cantamos en la iglesia de Santa María Magdalena, visitamos
la ermita del Cristo del Humilladero, damos una vuelta por la hondonada, que es
la línea divisoria de las cuencas del Cega y el Duratón llena de manantiales, y
nos juntamos con el pueblo para saborear una paella, con la que nos agradece y
paga el cante. ¿No es hermoso que una aldea de treinta habitantes –en verano se
triplica la población- goce con la música lírica y castiza de las Zarzuelas? El
gigantesco moral de la plaza con cuyas moras nos tintábamos la cara los niños
en las Fiestas de Agosto ya no está, pero sorprende a los coralistas la
limpieza de las calles y la generosa atención de los vecinos. En Vegafría sigue
manando el agua, y ha dado un escritor como la copa de un pino: Alberto Olmos,
que en ella se refugia y en ella, por la milagrosa tecnología digital, tiene el
mundo a su alcance.
FUENTIDUEÑA. De Vegafría,
por Fuentesaúco y Calabazas, arribamos a la Villa de Fuentidueña. La bajada por
la cuesta de las mil revueltas que parcheaban a pico y pala mis tíos Juanito e
Hipólito, les alucina al contemplar enfrente las ruinas del castillo en que
Alfonso VIII firmara su testamento, los restos de las murallas de mampostería
con sus tres arcos bien conservados, las olvidadas bodegas asomándose en el
balcón del risco calvero, ya sin vino que beber, la iglesia de San Miguel, románico
puro, el hospital de la Magdalena construido por Doña Mencía viuda del Señor de
la villa Don Álvaro de Luna, el Pico de San Blas, y la vega del Duratón
ensanchándose arbolada. Tomamos unos pinchos en el chiringuito “Rufino”, junto
al puente de los siete ojos, y nos bañamos en el pantano de Las Vencías, casi
allí mismo. Al regreso a Guadalix nos salen al encuentro, o los atravesamos
desviándonos unos kilómetros, San Miguel de Bernuy, Cobos de Fuentidueña,
Carrascal del Río, Sepúlveda, Castilnovo, Villafranca, Duruelo, Cerezo de
Abajo… Volveremos. A los encantadores pueblos segovianos siempre hay que
volver.
Precisamente en
Fuentesaúco se nos quedó hasta la madrugada, entre pitanza y baile, el sauqueño
Manolo con su “caravana de mujeres”, extranjeras y nativas, a las que el poeta trae
y lleva de un sitio a otro en búsqueda y recuperación del asentamiento rural de
la zona, aventado por la emigración de los cincuenta-ochenta. (Por cierto, este
Fuentesaúco nuestro no es el de los garbanzos de Zamora, que más se conoce, pero
también los cultiva. Quise hermanarlos y aún no he tenido respuesta de sus
alcaldesas). Sigue, Manolo, en tu lucha simpática, folclórica y procreadora de
segovianitos.
CHATÚN Y ZARZUELA DEL
PINAR. Como el tiempo no es un chicle que se alargue a placer de cada cual,
sino que está marcado por el implacable reloj de las horas, que cantara Alberto
Cortez, me quedo sin ver y abrazar al poeta labrador, pastor y resinador de
Hontalbilla
que veranea en Chatún, al lado de Cuéllar, mi admiradísimo
Saturnino Muñoz Garrido y a mi querido Félix Calvo, nacido en Zarzuela del
Pinar y hoy, y ya por varias elecciones de los socios, Presidente del Centro-Hogar
de Castilla y León en Barcelona, al que pregonaré las Fiestas de Santa Teresa
el 20 de octubre en la Ciudad Condal. Otra vez será. Porque lo va a ser. Lo
juro.
domingo, 22 de julio de 2012
Lerma: algo más que una parada en el camino
Lerma: algo más que una parada en el camino
Por Jesús
García y Jiménez
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amino de tierras cántabras en el km 200 de la A1 he vuelto a
realizar mi secular paseo en la Villa Ducal de Lerma.
La cuatro torres herrerianas del que fue palacio ducal y hoy
Parador de Turismo, sirven a modo de faro marino orientando de su situación al
viajero que transita por estos pagos cargados de historia; que si me vale la
comparación, cuando Valladolid gozó de calidad capitalina de la corte, Lerma
fue a esta como El Escorial lo fue a Madrid, dato importante que nos da una
pequeña idea de lo que fue esta localidad burgalesa.
Una población siempre amable con el viajero, que goza de una
actividad industrial importante, a pesar de esas “trabas” de instancias
superiores que entre otras la hace poseedora, al igual que Aranda de Duero, de
una estación de ferrocarril por la que hace ya bastante tiempo no circulan
trenes. Aunque varias y diferentes asociaciones de diversos puntos reclaman la
restauración del servicio parece que sus voces no encuentran eco, y eso que
estamos hablando de vía única y sin electrificar.
Pero algo importante surgió para mitigar en parte esa
carencia, una moderna estación de autobuses inaugurada hace tres años: Considerada de primer orden. Posee conexiones
diarias con diversas ciudades del norte de España como Burgos, Madrid,
Santander, San Sebastián, Bilbao o Vitoria.
La nueva instalación, consta de una
superficie de unos 4.000 m², y posee servicios de cafetería, sala de espera,
tienda y restaurante. Sus 20 dársenas, soportan un tráfico anual de 27.000
autobuses, contabilizando cerca de 400.000 viajeros.
Lerma está situada sobre un altozano que domina la vega del
río Arlanza, está considerada como un excelente Conjunto Histórico Artístico de
Arquitectura herreriana en España de comienzos del siglo XVII, siendo la época
de máximo esplendor de la villa, debido a que el Duque de Lerma, valido de
Felipe III, convirtió a Lerma en Corte de España, una "Corte de
Recreo". Este personaje, Francisco de Sandoval y Rojas, es bastante conocido aún hoy por el retrato a
caballo que le pintó Rubens, ubicado en el Museo del Prado.
Vista Lerma de modo eminentemente turístico, forma con las
vecinas localidades de Covarrubias y Santo Domingo de Silos el llamado
Triángulo del Arlanza. Es además desde la Edad Media paso obligado en la Cañada
Real Burgalesa, que une Extremadura y la Sierra de la Demanda.
Aunque solo sea por tomar un café, vale la pena ascender a
la parte alta de la villa y hacerlo en su Parador, uno de los más modernos
(creado hace unos 15 años) y situado en el ranking de los 10 primeros de España,
y contemplar una de las plazas mayores, sorprendentemente,
más grandes de la Península con 6862 metros cuadrados. Se entra al casco antiguo por una puerta de la muralla
llamada Arco de la Cárcel, entre dos cubos, donde hoy reside la sede de la D,O.
Ribera del Arlanza, o simplemente Arlanza. de los buenos caldos que elabora la
zona. Se asciende por la empinada Calle Mayor hasta la citada gran plaza. Por el camino se encuentra
la ermita de Nuestra Señora de la Piedad y calles con soportales típicas de la
época medieval.
De la Plaza a tiro de piedra tenemos una de las mejores
vistas desde el cercano “Balcón del Arlanza”, donde en sus proximidades se
encuentra sepultado Jerónimo Merino, conocido popularmente como “el cura merino”
aquel cura guerrillero que se pasó a los carlistas, y aunque nació en la
localidad burgalesa de Villaoviado, se
exilió a Francia falleciendo en Alençon en 1844 siendo sus restos repatriados a
este lugar en 1962. De este bello rincón
de la villa solo tiene un molesto inconveniente que desgraciadamente esta visita se ve empañada si
nos acercamos al lateral izquierdo del mirador, debajo del pasadizo. Donde el
Duque, de regreso a palacio (y antes de vestirse de colorado), descansaba
después de su paseo por la huerta… Se ve
empañada por el olor a orines que este rincón desprende, debido a la
incontinencia de alguno, las prisas de otros, la gilipollez de muchos: la mala
educación de todos. Cosa que sin
embargo se puede obviar, puesto que la belleza de sus vistas, mitiga estas,
poco corteses, inconveniencias.
En sus proximidades tres conventos de dominicas, carmelitas
y clarisas que elaboran unos exquisitos dulces.
Pero dejamos aquí el relato para que el viajero lo descubra
por si mismo e informar a los amantes del golf que Lerma tiene un campo de 18
hoyos, seguro que muchos no lo sabían.
Lerma bien vale una parada en el camino.
Más información CIT Lerma: donde se pueden concertar
Visitas-Guiadas en el Teléfono 947 177 002 para grupos o individuales, que es
la mejor manera de conocer la villa. Recordemos el lema del Glorioso Mester: Ver no es conocer
Con afecto a los colegas del C.I.T. de Lerma, por su dedicación y buen hacer.
sábado, 21 de julio de 2012
Una interesante visita a 30 Km. al sur de Madrid.
Una interesante
visita a 30 Km. al sur de Madrid.
POR JESÚS GARCÍA Y JIMÉNEZ
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ace poco más de una semana he regresado de conocer un
enclave toledano rayando la imaginaria frontera con Madrid. El enclave al que
me refiero se haya a mitad de viaje entre Toledo y Madrid, en las afueras de la
localidad de Carranque a tiro de bala de la también toledana villa de Illescas.
Descubierto a finales del pasado siglo XX su origen como
parque arqueológico se remonta a 1983, cuando un vecino de la localidad, Samuel
López Iglesias, descubrió, el dia 23 de Julio, en el paraje conocido como las
Suertes de Abajo, en la comarca de la Alta Sagra, a unos 45 km de Madrid y 35
km de Toledo, y junto al río Guadarrama, una serie de mosaicos. Desde 2003 está
parcialmente abierto al público mientras prosiguen las excavaciones.
Estos mosaicos pertenecían a la hoy denominada villa de
Materno, pues este nombre es el que figura en la cartela del dormitorio
principal.
Para comprender mejor la época, en el edificio de
interpretación se exhiben una serie de objetos hallados en las excavaciones,
así como un audiovisual en el que se simula la vida en una villa del siglo IV,
basándose en los restos hallados en el yacimiento, y tomando como base la
propia villa de Materno.
En los últimos años, se han encontrado restos arqueológicos
al otro lado del río Guadarrama, entre los que se encuentran dos cubos de
molino, conducciones de agua y parte de una villa romana.
Para más ilustración de la visita ver:
Entre
muchos conocimientos que he adquirido en esta excelente visita guiada cuya
duración se aproxima a las dos horas, que por cierto hasta se me han hecho
cortas, me cabe destacar el concepto erróneo de lo que todos conocemos como la teja
curva cuyo origen lo hemos atribuido a los árabes, cuando en realidad
deberíamos remontarnos a la época romana para afirmar realmente que dicha pieza
cerámica ya era utilizada anteriormente por esta civilización.
Visitar
el Parque Arqueológico de Carranque es viajar en el tiempo. Recorrer el yacimiento
permite conocer una parte del pasado. Prestar atención al Parque Arqueológico
conduce a conocer nuestra historia y, en definitiva, a nosotros mismos.
Muchos
son los motivos que nos invitan a visitar este yacimiento, el único en España
hasta ahora cuyos edificios están relacionados directamente con el emperador
Teodosio I El Grande.
Entre
estos restos están: lel Palatium, edificio de representación del dueño de la
villa, en origen de carácter público y posteriormente religioso; el Mausoleo,
un pequeño lugar de enterramiento que debía de acoger los restos del
propietario y su familia; la Casa de Materno, una mansión que servía de
vivienda; y otros restos como los cubos de molino, estructuras hidráulicas...
La espectacular colección de mosaicos de la Casa de Materno justificaría por sí
sola una visita al Parque Arqueológico.
Otras de las curiosas sorpresas será descubrir que la conocida svastica o cruz gamada, ya se utilizaba casi dos mil años antes que el III Reich. ¿Sorprendente?
Y
como no deseo quitarle la emoción de gratas sorpresas, dejo aquí mi invitación
a todos vosotros que dediquéis un poco de tiempo para realizar una visita que
seguro colmará vuestras ansias viajeras de conocer, ciertamente es para no
arrepentirse al presenciar, entre otras sorpresas, unos excelentes mosaicos en
este recorrido guiado, que no es que lo hagan bien: lo borda.
Saludos
viajeros.
La Catedral de Tarazona recupera su esplendor
La Catedral de Tarazona recupera su esplendor
POR JESÚS GARCÍA Y JIMÉNEZ
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istoricamente está constatado que sería en la mitad del siglo
III las invasiones dieron lugar al abandono de la parte baja de la ciudad de
Tarazona, quedando la población recluida en la parte alta intramuros lo que hoy
se conoce como el barrio del Cinto. Allí resistieron todas las siguientes
invasiones durante las guerras mantenidas contra los vascones.
Tras la
ocupación romana el perímetro de la ciudad crece hasta el lugar donde en la
actualidad se levanta la Catedral de Santa María de Huerta. Hay datos que nos
muestran que la catedral visigoda se
hallaba situada en la actual Iglesia de San Atilano o en la de la Magdalena al
menos desde el año 449, pero las necesidades de ampliación del templo eran
perentorias y se eligió el lugar actual para ubicar el nuevo templo. Dicho
edificio data del Siglo XII y su consagración del año 1232, un estilo
originario similar al gótico francés, en su planta, con la característica del
ladrillo, que hace que junto a la catedral de Teruel sea una de las escasas de
estilo mudéjar que existen en nuestro país. No pasaría mucho tiempo, cuando en
el siglo XIV fuera parcialmente destruida en la conocida confrontación bélica
de los dos Pedros. Sería esta la
posible causa que tras la destrucción total del claustro y graves daños en su
conjunto, su renovación adquirió el estilo predominantemente mudéjar.
No vuelvo a poner los pies aquí", dijo
el obispo al ver las figuras desnudas, y según las crónicas lo cumplió. Esto
sucedía a mediados del siglo XVI cuando Juan de Munébrega entró en la catedral
de Tarazona (Zaragoza) y al mirar hacia el cimborrio contempló las grisallas
(pinturas en tonos grises imitando esculturas en relieve) realizadas por Alonso
González. El prelado se fue y dio orden de que se taparan aquellas carnes. No
en balde era, además de obispo, inquisidor. Quién diría que tres siglos y medio después del desplante
episcopal y tras permanecer casi treinta años cerrada por obras, la catedral de
Santa María de la Huerta ha vuelto a abrir sus puertas convaleciente de su
deterioro funcional que adolecía y de no haber sido por una actuación urgente,
para desgracia de todos en lugar de poder disfrutar de una de las más hermosas
catedrales hubiéramos lamentado unas ruinas.
Según el Diario EL PAIS (Fernando Castanedo
18-11- 2011) La causa de estos problemas estructurales había sido un olvido. En
su día, el claustro mudéjar se había cimentado en roca viva, para lo cual
tuvieron que desviar varios manantiales por un canal que, con el tiempo, se
olvidó y terminó en estado de abandono. A la larga se produjeron las
filtraciones que han ido lesionando el edificio. Para resolver estos problemas
se andamió la catedral, se consolidaron los cimientos, se apeó el cimborrio y
gracias a unos gatos hidráulicos que lo elevaron unos milímetros, se pudo
reforzar el interior de los pilares que lo sostienen. Después llegaron las
pruebas. Para detectar cualquier movimiento de la fábrica se instaló un
sofisticado sistema de medición. Era tan sensible que cada vez que un obrero se
subía al andamio saltaban las alarmas.
Todos estos esfuerzos dieron fruto. Gracias a
la generosidad de muchos patronos y a la labor de la Fundación Tarazona
Monumental, los historiadores del arte han descubierto las sucesivas vestiduras
interiores que ha lucido la catedral a lo largo del tiempo, desde las pinturas
murales góticas en los pilares del ábside hasta la intervención renacentista.
El aspecto actual de Santa María se debe al
encargo que hizo el cabildo al pintor y escultor Alonso González cuando al poco
de concluirse la obra del cimborrio fallecía su artífice, Juan Lucas Botero.
Corría el año 1546. Alonso González, que estaba recién llegado de Italia,
diseñó para el cimborrio de Tarazona una decoración plenamente clasicista.
Disfrazó las trompas con veneras y sentó en cada una a un evangelista, pintó el
alabastro de las vidrieras, realizó las esculturas de yeso de ocho discípulos
para las hornacinas del tambor y, flanqueándolas, ejecutó las grisallas que
había de tapar el obispo Munébrega. El descubrimiento de estas últimas ha
desvelado el caso único en Europa de una decoración inspirada por el
neoplatonismo en una catedral.
El conjunto de grisallas representa el camino
de la virtud que mediante la fortaleza y la razón puede superar todos los
vicios, hasta la lujuria, que se tomó como paradigma de los demás. El artista
pintó desnudos y monumentales a personajes bíblicos como Adán y Eva, Safira y
el casto José, Judit y Holofernes, y el arcángel Rafael y Tobías. Lo insólito
es que incluyera también figuras del mundo clásico como Dido y Eneas, Apolo y
Venus, Periandro y Baco, y que emparejara en representación de la fortaleza al
bíblico David con el pagano Hércules. Pero para una mayor, mejor y amplia
información en la actualidad les remito al siguiente enlace; un dossier de
prensa ha sido editado por la Fundación Tarazona Monumental.
Fotografías realizadas por Jesús García y Jiménez © Excmo. Cabildo de la Catedral de
Tarazona.
Agradecimientos
a doña María Dolores Zueco de la
Fundación Tarazona Monumental y don José Manuel Meléndo deán de la Seo
turiasonense. Artículo publicado con motivo de la visita oficial del Glorioso
Mester.
La Posada del Peine .
La Posada del
Peine
Texto y Fotografías: Jesús GARCÍA Y JIMÉNEZ- Glorioso Mester
Probablemente uno de los
hoteles más antiguos de España y la posada más antigua de Madrid. Fue fundada a
principios del siglo 17 con el objetivo de acomodar huéspedes y visitantes que
llegaron a la Corte, tomando ventaja de la ubicación, ya que la diligencia tuvo
su parada principal aquí. En el siglo XIX, que se amplió con el edificio
contiguo que daba a la calle de Postas, dando lugar a su dirección actual y el
tamaño considerable. La ubicación de la habitación alquilada dependía de
"la riqueza de invitados”. En consecuencia, las habitaciones que daban a
la calle eran más caros pero más amplias, cómodas y ventiladas que las que se
enfrenta el interior. Después de una serie de reformas, que fue absorbida por
la cadena de alta tecnología, que reabrió sus puertas a finales del verano de
2005, bajo el nombre de Hotel Petit Palace Posada del Peine.
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esde muy antiguo evocar la frase comparativa de La Posada del Peine, tenía un apelativo
despectivo y de muy mala fama, era
como albergarse en un lugar “cutre y
cochambroso”, proclive a huéspedes hampones y de gentes de dudosa reputación,
amén del presunto estado donde el viajero convivía con la Jet Society de la
fauna microbiana más inmunda y pánico de cualquier exterminador de plagas. Pero
al parecer no correspondió exactamente a la realidad y no sabemos el porque de
tal injusto descalificativo sobre dicho establecimiento sito en el corazón de
Madrid.
Lo que si sabemos y así consta en las cónicas matritenses
que el edificio se levantó, o mejor dicho la Posada abrió sus puertas en 1610, en la antigua calle del Vicario Viejo,
hoy Marqués Viudo de Pontejos. Atendía las necesidades de los viajeros recién
llegados a Madrid en diligencia, puesto que estaba situado frente a la
principal parada de los coches de postas, que llegaban a Madrid; ese Madrid de
los Austrias truhan de 1600 que fielmente Pérez Reverte nos describe en su obra
Alatriste.
El primer
propietario fue Juan Posada, quien abrió sus puertas al público en dicho año En
1796 cambio de propietario, pasando a las manos de los hermanos Espino, encargaron a Francisco
Álvarez Acevedo la ampliación de la Posada, mediante una licencia que permitía
edificar una nueva planta en las dos fachadas del edificio. Este trabajo se
llevó a cabo bajo el control del arquitecto municipal, Juan de Villanueva.
Alrededor de 1800, se ampliaron sus instalaciones con la construcción de
una casa contigua. Tras estas ampliaciones, se realizó otra modificación en
1863. Este nuevo proyecto permitió mejorar el estado estructural de la Posada,
y aumentó de nuevo la altura del edificio, contando desde entonces con tres
pisos. El proyecto corrió a cargo del arquitecto Juan Antonio Sánchez.
En 1868, año en el que Isabel II fue destronada, Madrid contaba con
diversos establecimiento hoteleros pero la demanda crecía sin poder ser
cubierta. A pesar de la construcción de los primeros hoteles en los inicios del
siglo XX, la Posada del Peine se mantuvo y afianzó como el establecimiento de
mayor prestigio de Madrid. Por aquel entonces la Posada contaba con 150
habitaciones. Más adelante, en 1892, para mejorar su aspecto estético y como
conmemoración del IV Centenario del Descubrimiento de América, el edificio más
antiguo fue coronado con un templete con objeto de colocar un reloj, del que
actualmente solo se conserva el hueco vacío de la esfera. Tras pasar por
diversas manos, la Posada fue vendida a la casa de relojería Girod quienes
incluyeron en el edificio su taller a través de la reforma del ala del primer
piso.
Sus puertas se volvieron a abrir, bajo su mismo e histórico nombre, en el
año 2006. Se encuentra situada a pocos metros de uno de los arcos de acceso a
la Plaza Mayor de la capital, muy cerca de la Puerta del Sol y frente al
Palacio de Santa Cruz, actual sede del Ministerio de Asuntos Exteriores. En un
principio, junto a la Posada del Peine se encontraba la principal parada de
diligencias de la capital, como aún recuerda el nombre de la calle Postas,
donde se ubica el hotel.
Su nombre no es casualidad. Viene dado por un dato muy peculiar: en sus
inicios, para impedir que los viajeros se lo llevaran, en sus habitaciones se
contaba con un peine atado a una cuerda, como servicio adicional para sus
clientes
Su estructura arquitectónica es también peculiar. El hotel está ubicado en
tres edificios unidos entre sí, con tres estilos arquitectónicos diferentes que
se corresponden con distintas épocas.
Actualmente de la antigua Posada solo se conservan las fachadas de los tres
edificios originales, en la que se puede ver escrito su nombre. A lo largo de
la historia de la literatura podemos encontrar numerosas referencias a la
Posada del Peine. Entre sus paredes se alojaron, entre otros, la viuda de
Gustavo Adolfo Bécquer, Casta Esteban, o el pintor José Gutiérrez Solana. El
edificio fue además objeto del discurso de ingreso en la Academia de la Lengua
de Camilo José Cela. La Posada se mantuvo abierta al público de forma modesta
hasta alrededor de 1970, época en la que cerró sus puertas. En 2006 el hotel
recuperó de nuevo todo su esplendor de antaño gracias a la inversión y esfuerzo
de la cadena hotelera madrileña High Tech, la cual gestiona desde ese año la
Posada. De su mano, la antigua Posada se ha convertido en un referente
turístico e histórico de Madrid.
miércoles, 27 de junio de 2012
lunes, 25 de junio de 2012
Glorioso Mester- Cuéllar y Fuentidueña- Con Apuleyo Soto
Glorioso Mester
Viaje
promocional del Glorioso Mester a Cuéllar y Fuentidueña, contando con la
intervención especial de nuestro socio Apuleyo Soto Pajares, antes del yantar.
Una joya para no perderse
Incluye, principalmente, el romance de Apuleyo
Soto escrito en exclusiva para esta ocasión
viernes, 22 de junio de 2012
Gloriosa Gaceta. Número Especial Junio 2012
Gloriosa Gaceta del Mester
Numero II Edición especial Junio de 2012
Ejemplar monográfico
El Conde
de Villamediana
Por José Fernández Palacios
Del Glorioso Mester
Para visualizar click en el
siguiente enlace
Cuéllar y Fuentidueña
Poema a recitar y compuesto por Apuleyo Soto Pajares para el Glorioso Mester
ROMANCE VIAJERO con EL PÍCARO GOURMET
Del Glorioso Mester
POR TIERRAS DE CUÉLLAR Y FUENTIDUEÑA
Por Apuleyo Soto
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aballeros del Mester
de Picardía Viajera
y Damas de Compañía
que compartís estas mesas,
escuchadme si vos place
el romance que en la lengua
de Cervantes vine hilando
desde las torres de Cuéllar.
Allí el castillo famoso
de los Alburquerque fuera
prisión incondicional
del romántico Espronceda.
Allí el famoso Beltrán
que apellidan de la Cueva,
dicen que engendró, y no el Rey,
a Juana la Beltraneja,
la que armó guerra en Castilla
contra Isabel la Primera,
pero acabó en Portugal
como monja, mas no Reina.
Allí el Trastámara Enrique
de manifiesta impotencia,
por sus muchos devaneos
nos hiciera la puñeta.
(Esto Jesús bien lo sabe;
no me saldré de la senda,
que luego el almuerzo acaba
pasadas las cinco y media).
Allí, pues, historia y arte
se plasmaron en iglesias:
(San Andrés y San Miguel,
San Martín y San Esteban),
monasterios y murallas
de románica grandeza,
atalayas y castillos
propios de una tierra en guerra,
y artesonados y zócalos
de suprema inteligencia,
que conversos alarifes
del mahometano Profeta,
quedándose entre nosotros
como siervos de la gleba,
nos legaron al estilo
conocido por mudéjar.
¡Y qué gozo contemplarlos
como puercos en alberca!
¡Qué arcos! ¡Qué capiteles!
¡Qué escudos y qué banderas!
Allí también mansas lomas
de calcáreas insurgencias,
parecidas a peonzas
de niño o a tetas hembras,
nos entretuvieron juntos
esta mañana de siega
que fue de la alfalfa al trigo
y la cebada a la avena.
Allí en fin, por los arroyos,
que se desbocan a tientas
entre vides, chopos, olmos,
tejares, linos y huertas…,
vimos competir las aves
rasantes de la meseta:
las chovas, los alcotanes,
las águilas, las cigüeñas…
¿Qué puedo contaros yo
que vosotros no supiérais
de sus peces y cangrejos,
sus toros de finas…cuernas,
sus pinares arenosos
por los que llora la miera
y el vino que se decanta
en sus húmedas bodegas?
De sus “tierras de sabor
¿me dejáis hacer la cuenta:
puerros, patatas, cebollas,
pimientos, tomates, berzas,
espárragos y espinacas,
remolachas forrajeras,
sandiales, melonares,
pepinos, nabos, acelgas,
lechugas, judías, rábanos,
coles de España y Bruselas…
todo lo que el Cega ciego
con parsimonia sustenta?...
Ahí queda eso, señores,
eso es la Villa de Cuéllar,
más los grandes adalides
que se embarcaron a América,
(Juan Velázquez, por ejemplo).
Y el cardenal De la Cueva,
y Alfonsina de la Torre,
y el Cronista Antonio
Herrera…
Pero vengamos al sitio
que se llama Fuentidueña,
dueña de fuentes termales,
que corren, pasan y sueñan,
y citemos, verbigracia,
el puente de la Edad Media,
la muralla desdentada,
la Alfonsina octava puerta,
el mirador de la plaza,
el pantano de Las Vencias,
el convento franciscano,
las de San Blas hondas cuevas,
la cúpula hospitalaria
de María Magdalena,
la nave de San Miguel
y las tumbas celtibéricas…
Se acabó lo que se daba;
tenedor a la cazuela
con apetito creciente
sea cordero o cordera,
que Rufino lo ha dispuesto
bien horneado a la mostela
en su propia y sola grasa
como lo hacía su abuela,
con un poquito de agua
clara como una patena
y otro poquito de sal
cristalina y marinera.
¡Señoronas, Caballeros:
¡Buen provecho! ¡A la faena!
Que dé comienzo el convite
a la gloriosa manera.
Luego remojáis los pies
o la barriga rellena
en el Duratón que fluye
pegándose con las piedras,
y dais gracias al alcalde,
y retozáis en la yerba,
y os sentáis en la terraza,
y os tomáis unas cervezas,
y coloquiáis del entorno
que nos abruma y rodea
bajo la sombra copuda
de la espaciosa chopera.
O simplemente os echáis
a dormir la mona en siesta,
cada uno por su lado
o abrazados en parejas…
¡Vivan sus mercedes mucho¡!
¡Vivan Fuentidueña y Cuéllar!
¡Vivan Nines y Rufino!
¡Vivir, beber…poco cuesta!
Y ahora entona, compañero,
el glorioso santo y seña:
¡Larga vida al Presidente!
¡Que se te oiga y se te vea!
(Recitado
el 23 de junio de 2012 en el Chiringuito Rufino) Fuentidueña (SG)
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