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viernes, 17 de febrero de 2012

VISITAS MATRITENSES EN INMEJORABLE COMPAÑÍA

VISITAS MATRITENSES EN INMEJORABLE COMPAÑÍA

Jesús García y Jiménez.

G
rata noticia recibíamos en el Glorioso Mester, cuando nos llegaba recado electrónico de Juan José Martín Socias,  mi colega del Foro de Madrid, III Milenio, en el que se nos invitaba a compartir su grupo en una visita guiada al Palacio de Cibeles, antiguo Palacio de Comunicaciones y hoy sede del consistorio madrileño.

Ayer jueves 16 de Febrero poco antes de las 16,30 llegábamos a la hora convenida a dicha cita en la entrada de ese espectacular recinto, obra original de Antonio Palacios  y Joaquín Otamendi llevada a cabo entre 1904 y 1918.

Allí nos esperaban nuestros anfitriones y apenas nos dio tiempo de un cordial saludo cuando con la precisión de un reloj suizo comenzamos la visita prevista.

Desde 2007 que el magno edificio cambió de inquilinos grandes cambios de restauración e innovación ha sufrido aquella gran dependencia conocida como patio de operaciones situada al final de la marmórea escalinata tras la puerta principal.

Ahora todo huele a novedoso a pseudo vanguardista,  y una luminosidad inusual en aquel recinto predomina sobre aquella semipenumbra fría e impersonal, el olor a lacre y papelería se ha tornado en un aroma crudo y sin olor propio de estos nuevos ambientes.

Se han respetado los férreos pilares remachados y son expuestos desnudos con mil capas de pintura verdosa. Se conservan restaurados los primitivos mostradores y grandes paneles gráficos nos muestran el antes y el después
El Palacio de Cibeles Construido sobre los desaparecidos Jardines del Buen Retiro. Su propuesta, adaptada a la irregularidad y gran extensión del solar, se caracteriza por la originalidad, monumentalidad y deseo de trascendencia, asumiendo el historicismo, los logros espaciales, propiciados por la Revolución Industrial, y el simbolismo de la arquitectura europea.

En esta renovación o transformación para albergar las dependencias municipales, el palacio apenas había sufrido modificaciones relevantes, a no ser la ampliación con dos pisos hacia la calle y pasaje de Montalbán, llevada a cabo por Otamendi y Lozano, o las reformas realizadas entre 1980 y 1992 por Antonio de Sola y Navarro-Reverter.

La visita guiada es amena y bien encaminada, tuvimos la suerte de una excelente guía con un simpático acento “granaino”,  genuino como un personaje de García Lorca.

Como colofón realizamos  la visita a la terraza-mirador, planta 6ª, que circunda la torre del reloj, en la que para evitar aglomeraciones la limitan a unos cinco minutos, el día, aunque con grises nubarrones permitía ver con claridad las cumbres nevadas de la Maliciosa y la “Cuerda Larga”, un disfrute para la retina y también para nuestro ánimo el haber contado con la entrañable compañía de estos amigos del Foro de Madrid, Asociación hermanada con el Glorioso Mester desde el pasado Octubre.


1 comentario:

  1. Magnífica crónica cultural.Muchas gracias. Un abrazo

    Lucinio

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