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jueves, 29 de septiembre de 2011

Tres libros segovianos (Un romance para tres) Apuleyo Soto

Tres libros segovianos
UN ROMANCE PARA TRES: VICTORIANO BORREGUERO, RAFAEL SANZ Y MOISÉS.

Por el Glorioso Apuleyo Soto Pajares.
(Luminaria de Segovia, redactor Gloriosa Gaceta del Mester)

Con motivo de la presentación de tres libros en el Centro Segoviano de Madrid, que preside el Cronista Oficial de Riaza don Antonio  Horcajo Matesanz, y al término de un cocido con el que se celebra todos los finales de mes el Parnasillo de las Letras, dirigido por el también Cronista Oficial Francisco Puch, un tercer Cronista, el que esto firma, declamó el Romance siguiente:

Habitantes del Parnaso
de las Letras segovianas,
hoy les damos sus amigos
un cocido en “Casa Encarna”.

Que Antonio no se subleve
ni Paco Puch ría la gracia,
Encarnita tiene mano
en esta su santa casa,                                     

con derecho suficiente
-no derecho de pernada-
a abastecerla de vinos,
de morcillas y tajadas.

Luego después, ya a la mesa,
los tertulianos al habla
hacen elogios brillantes
de aquel que les da la gana.                













Y tres son en este caso
del santo Miguel en llamas
los que presentan sus libros
con Segovia en cada página,

para que la inquisición
de la selecta compaña
los destripe, los ensalce,
los hunda o les ponga en alza.

Victoriano el Borreguero
de la episcopal Turégana
(permitidme la licencia
puramente literaria)

es el primero en abrir
la boca con su palabra
en honor antropológico
del par de los Arias Dávila,

y, de paso, en homenaje
a las sus “piedras con alma”
donde Santiago el Menor,
sin caballo y sin espada,

reside desde hace tiempo
y con muy notables pátinas
en pinturas y esculturas,
mosaicos, frescos y láminas.       

(Si la descripción que hago
no resulta en todo exacta,
disculpadlo; es cosa mía,
y la poesía falla)
















Victoriano, reafirmo,                                
talentoso hasta las cachas,
y saltimbanqui que es
de un capitel a una gárgola,

se explicó como un facsímil
de la Escritura Sagrada,
con encendida facundia
discursora a toda marcha,                

como suele siempre hacer
en sus empresas variadas:
dictar una conferencia
o un Pregón a la Semana.

Rafael se despachó
a gusto escribiendo de África
y con tanta erudición
que casi supera al Atlas,

montaña que un dios gigante
se aupó sobre las espaldas
según la mitología
fenicia, griega o romana.

¡Cuántos secretos sabía
y cuán bien que los guardaba
el ángel San Rafael
junto a su mujer amada!

Pero al ser fiesta en su pueblo,
dio la plaza por ganada
y se escaqueó del Centro
solo con un telegrama.

(Rafael de los Arcones,
nos vemos pronto en Pedraza,
mano a mano con los cuentos
que Ángel Calle nos depara).














Moisés, sembrado de edad,
dignidad y confianza,
tiró de memoria histórica
puntual cinematográfica,

y al menos por una vez                                   
-sudor, sangre, sueños, lágrimas-
dejó de tocar/templar
el problema bilduetarra.

Moisés, Salvador del mundo
y, por supuesto, de España,
es un profeta hacia atrás
pero va y nos adelanta.

Yo, para esa trinidad,
ni soberbia ni endiosada,
pido aplausos, pido firmas,
pido abrazos, pido palmas.

¡Hay que leerlos, señores,
y comprarlos es la aduana,
el peaje a resarcir
sus esencias emplumadas.












Que Encarna colme las copas            
con amor y con champaña;
tres, son tres amigos cultos,
tres colegas en su salsa;

nos han vertido a su modo
ríos de tinta informática,
los ríos del Paraíso
de la tierra segoviana.

¡Va por Rafael Sanz Sanz!
¡Va por Moisés, qué canastas!
¡Victoriano nos bendiga
con su arzobispal estampa!

Antonio Horcajo presente:
esta es suya y nuestra Casa…
Lo de Encarna era una broma,
aunque tenía su gracia.

2 comentarios:

  1. Gracias por este romance y tu generosa colaboración como Glorioso
    Un abrazo Apuleyo
    Jesús García y Jiménez

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  2. Preciosa mi tierra y todo lo que se diga de ella. Un saludo.

    Estela Boal

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