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viernes, 24 de diciembre de 2010

Ayllón, donde el Aguisejo canta a su paso por el Arco.

Sirva este Post como felicitación a la Concejalía de cultura del Exmo Ayuntamiento de Ayllón (Segóvia) y a los  actores que componen el elenco de animación a las visitas Teatralizadas a dicha Villa
Felicitación que hicimos efectiva y personalmente a dichos actores en nuestra visita promocional el 19 de Junio de 2010.


Ayllón
Del libro editado por el Glorioso Mester y escrito por Jesús García y Jiménez.

Pocos minutos después divisamos Ayllón, al pie de la sierra del mismo nombre. Por una avenida arbolada entramos por las inmediaciones de la población que sirve de antesala al puente romano sobre el río Aguisejo, a mano izquierda un notable edificio, el Hospital del Sancti Espíritu, al fondo y de frente en un promontorio se distingue majestuosamente una torre, la única superviviente de la antigua muralla, que añadieron una espadaña y dos campanas de la derruida iglesia de San Martín por lo que es conocida como La Martina.
Cruzando el puente sobre el río Aguisejo coronado de matacanes el arco de entrada a la villa, única puerta que se conserva de las tres que, según dicen, tenía. Entrando por este arco al casco histórico de la villa a la derecha una fachada gótica de una mansión señorial, hoy vivienda privada conocida como el Palacio de los Contreras, en el que desterrado un día lloró los desdenes del rey Juan II su favorito Álvaro de Luna hasta ser ahorcado en Valladolid, allí vivió seis años en su primer destierro alejado de la corte desde 1427 y con una discreta escolta de doscientas lanzas.


En el lienzo principal de la entrada al palacete, todo de sillería, está ornamentado con un cordón franciscano y tres escudos ladeados, bajo estos una inscripción en letra gótica dando fe que el edificio lo realizó Juan de Contreras fechado en 1497, aunque que la mayor parte de la construcción es anterior a dicha fecha; como es de suponer; ventanales de arcos conopiales a ambos lados del cordón ornamental, muy al gusto de la época, su interior ha sido, con mucho acierto, últimamente restaurado y sus bellos artesonados, en una parte del edificio, denotan una antigüedad anterior a la fachada, por tratarse de una construcción precedente.

 Pocos metros más adelante la angosta calle cobra una amplitud inesperada en la porticada Plaza Mayor, auténticamente medieval, las columnas que conforman sus soportales fabricados de recios postes de enebro le da una inusitada originalidad al ser de las pocas que no son pétreas, como en la mayoría de plazas castellanas. Encontramos de frente el caserón que alberga el Ayuntamiento, este edificio fue el primer palacio de los marqueses de Villena como demuestran sus escudos sobre la fachada; en 1618 fue cedido al Consejo de Ayllón y reconstruido a partir de 1945 por sufrir un terrible incendio. Próxima y a la izquierda una iglesia románica de principio del siglo XIII dedicada a la advocación de San Miguel con su atrio de dos alturas, orientado al mediodía, con columnas y canecillos, en su fachada distinguimos el escudo de la familia Contreras. En su interior destaca una elegante cabecera románica y sepulcros góticos.

Una fuente próxima, instalada en 1.892, de la que brotan por sus cuatro caños aguas serranas pone un rumoroso toque musical al emplazamiento. Tras la iglesia está el edificio civil más antiguo de Ayllón, es la conocida Casa de la Torre, que los tiempos modernos la han convertido en oficina de una entidad bancaria. Tomando esta calle y dejando atrás la Plaza Mayor llegamos a otro noble edificio conocido como Palacio del Obispo Vellosillo, que desde 1983, fecha que en que fue restaurado, alberga la Biblioteca Municipal y el Museo de Arte Contemporáneo. Mandado construir por don Fernando de Vellosillo, oriundo de esta villa, Obispo y Señor de Lugo y Consejero de Felipe II. Retornamos a la Plaza Mayor antes del crepúsculo; ahora no se contemplan a lugareños tejiendo sombreros de paja de centeno bajo sus soportales, como Juan Antonio me describía en verano, solo vemos por alguna ventana baja, tres mujeres, al cobijo de la estufa, que le dan con el mismo gusto a la lengua que a la aguja, ellas que dependiendo del tiempo lo hacen al solete o a la sombra de las arcadas, en este caso por el frío reinante tienen que hacerlo desde el interior de la vivienda que no sabemos si están mas pendientes de los transeúntes o de la labor.

 Por frente, y a la derecha del Ayuntamiento, la iglesia parroquial de Santa María la Mayor, la espadaña de su campanario se eleva hasta cuarenta metros de altura sobre el pavimento, dicen que se comenzó a construir sobre 1.690, y cuentan que hubo que reconstruirla al hundirse su nave en la madrugada del 24 de marzo de 1.697, la nueva traza de estilo neoclásico, con planta de cruz latina, fue terminada el 20 de octubre de 1701, toda de sillería, su ábside rectangular contiene un retablo del siglo XVIII; la puerta principal se sitúa a poniente, de arco redondo entre dos esbeltas columnas estriadas que sujetan una hornacina con una imagen de la Virgen. Por esa misma calle; una de las dos carnicerías del pueblo exhibe enormes cantidades de canales de cordero lechal de los que Ayllón goza fama. Muy cerca la que fue casa de la emperatriz Eugenia de Montijo, granadina de nacimiento y esposa de Napoleón III, mansión donde pasó largas temporadas.
 Seguimos por la calle doctor Tapia hasta llegar a un palacete gótico conocido como Casa del Aguila, al parecer se le denomina así por el escudo con un águila que ostenta su fachada, pero también hay quien lo ha identificado por una paloma, en apología al Espíritu Santo, así que el lector escoja lo que más le convenga, en cuanto a su interpretación. Muy cerca y por la misma calle estamos frente al Convento de las Madres Concepcionistas, fundada en 1528 por el Marques de Villena, señor y protector de la Villa y antes de terminar la calle y a mano izquierda, tras una pequeña cuesta, hemos topado con la Iglesia de San Juan, o mejor dicho lo que queda de ella, a pesar de que la notable inversión económica de sus actuales propietarios ha permitido acondicionar sus restos y recuperarlos acertadamente, ruinas ocasionadas, no por el paso del tiempo, sino por la piqueta que la ignorancia manejó para derribar sus sillares.
Es románica construida en el siglo XIII, y permanece todavía un ábside con tres arcos de medio punto de tres arquivoltas; de una época posterior, concretamente del siglo XVI, y de estilo gótico tardío. Dos interesantes tumbas que contuvieron los restos de Pedro Gutiérrez de César, y su esposa, que fue secretario y administrador de Diego López Pacheco, Marques de Villena.
Hay constancia en archivos, entre otras fortalezas, que tanto el conde Fernán González como el rey de Pamplona, García Sánchez I, ofrecieron diversos censos a San Millán de la Cogolla entre los que figura Ayllón.
En el reinado de Alfonso VI, concretamente en el año 1081, figura en el poema de Myo Cid, que los hijos del profeta Mahoma ocupaban Ayllón, describiendo el viaje del legendario Rodrigo Díaz en su camino al destierro pasó muy cerca de allí:

De siniestro Sant Esteban una buena cibdad.
De diestro Ahilon las torres que moros las han.

Después de largas batallas en cruentos combates, el 10 de mayo de 1085 queda incorporada la villa de Ayllón a Castilla, cuando Alfonso VI conquista Toledo y la frontera se traslada del Duero al Tajo; automáticamente la villa queda incorporada a la diócesis de Osma, para depender posteriormente en 1088 a Sigüenza. Pasarían muchos años de disputas clericales, cambios y reclamaciones hasta llegar la paz el 25 de abril de 1250 cuando se adjudica definitivamente a la diócesis de Sigüenza, aceptando los clérigos de la villa, previa renuncia de cualquier otro derecho, su incorporación a la misma.
 Hay fechas memorables de permanencia de monarcas en la villa: 24 de septiembre de 1154 de Alfonso VII, un año después los infantes don Fernando y don Sancho, que dos años después serían reyes de Castilla. El 6 de junio de 1179 Alfonso VIII el de las Navas, con su consorte Leonor firmando un privilegio a favor de los clérigos u obispo de Osma de pagar pechos concejiles, como la fonsada, pedido y servicio real; otorga también otro privilegio con exención de tributos a todos los vecinos que vivieran con casa intramuros de la villa.

...tras una larga convalecencia en Astorga,
San Francisco de Asís  pasó por la villa de Ayllón

Durante el reinado de este monarca templarios de Ayllón y milicias concejiles de esta villa junto con las de Madrid, Almazán, Atienza, Cuenca, Osma, San Esteban de Gormaz... acuden el 16 de julio de 1212 a librar la conocida batalla de la Navas de Tolosa, el Concejo de Ayllón, acaudillado por Diego López de Haro, "El Bueno", alférez mayor del Rey, poderoso señor de Vizcaya, formo parte de la división de vanguardia integrada por las ordenes militares, principalmente templaria. Curiosamente en esta recordada batalla las milicias de Madrid ostentaron el lábaro con el escudo del oso y el madroño que actualmente blande el municipio de la Villa y Corte, y de allí surgió, por aquello de las cadenas de los prisioneros, que es ampliamente conocido, el que actualmente luce el reino de Navarra, hogaño comunidad autónoma.
A su regreso de una peregrinación jacobea, tras una larga convalecencia en Astorga, San Francisco de Asís  pasó por la villa de Ayllón, documentación acreditada confirma que fue en 1217 cuando fundó un convento de Frailes Menores, extramuros, al norte de la villa. El edificio sufrió notables modificaciones hasta que la  desamortización de Álvarez Mendizábal decretó su exclaustración en 1.836.
Está documentado que en el año 1.238 vino a Ayllón el Adelantado de Andalucía don Álvaro Pérez de Castro donde mantuvo una entrevista con el rey Fernando III, obteniendo de este Santos Socorros, para mantener la lucha contra los moros andaluces.
Durante el primer año del reinado del monarca Fernando IV el Emplazado, se habla de un famoso portento conocido como Milagro de las Cruces que en la sinagoga de Ayllón se produjo, al igual como en tantas otras, al haber preconizado solemnemente los rabinos de esta villa y de Ávila, el momento solemne de la llegada del Mesías el día primero de junio de 1.295. Y el milagro no fue otro que no llegó a producirse tal acontecimiento.
Otras ilustres visitas llegarían a tan egregia villa: arribaron procedentes de la corte de Valladolid el rey Fernando IV y su madre Dª. María de Molina, camino del cerco de Almazán el 26 de julio de 1300; seis años después esta última pasaría allí una gran parte del tiempo de cuaresma de aquel año.
Negros nubarrones cubrieron gran parte de la meseta castellana en noviembre del año de 1327, cuando las devastadoras huestes del entonces desnaturado, y siempre intrigante infante don Juan Manuel, camino de su castillo en el señorío de Peñafiel, pasaron a sangre y fuego, entre otras, las villas de Atienza, Ayllón, Sepúlveda, Fuentidueña y Sacramenia. Al parecer dicha acción obedeció al haber repudiado el rey Alfonso XI y encerrado en el castillo zamorano de Toro a la hija del infante, doña Costanza, y así contraer matrimonio con su prima hermana, la infanta María de Portugal, que posteriormente sería relevada del regio tálamo conyugal, por una viuda sevillana, Leonor de Guzmán, funesta para el Reino donde las haya.
A la muerte de Pedro II, El Cruel, sería Ayllón una de las primeras plazas fuertes que defendieron la causa del primer Trastámara, Enrique el de las Mercedes que se exilió en Francia tras la  derrota sufrida en Nájera el 13 de abril de 1.367.
El comienzo del siglo XV supuso una época brillante para la historia de la villa, por los acontecimientos que acaecieron en el verano de 1.411; al morir el rey de Aragón, Martín El Humano y encontrarse el trono sin sucesión, varios pretendientes al mismo sumieron al reino en una situación crítica, entre estos Jaime, conde de Urgel; Alfonso, duque de Gandía, Luis de Anjou, duque de Calabria, don Fadrique, un bastardo legitimado por su padre Martín de Sicilia, sin olvidar a Fernando de Antequera hijo de Juan I y Leonor de Aragón. Este último, gozaba del parentesco más próximo al fallecido monarca, asimismo afamado por sus victorias militares en Andalucía, sobresaliendo la conquista de Antequera donde obtuvo su sobrenombre. Para mantener la unidad entre las Cortes de Aragón, Valencia y Cataluña, asistieron embajadores de buena voluntad, que consiguieron por cada una de las cortes confederadas nombrar tres compromisarios, reunidos en Caspe firmaron un acuerdo, un compromiso que lleva el nombre de este lugar.
Fernando de Antequera, para estar mas al tanto de los asuntos del vecino reino de Aragón, se instala en Ayllón desde donde hace llamar a la reina Catalina de Láncaster, que acude con su sobrino, el rey niño Juan, que coronado sería don Juan II; se trasladan desde la cercana localidad de Riaza el día 16 de julio del mismo año. El día 20 enterados de la presencia de don Juan en la villa, llega una embajada de Carlos III El Noble, compuesta por su alférez mayor y el clérigo Pedro Martínez de Peralta, que se deshacen en excusas ante el futuro rey y sus tutores por la mala acogida dispensada al duque de Benavente en la corte de Navarra.
...desde Toledo llega a Ayllón
el ilustre taumaturgo San Vicente Ferrer
En poco tiempo las visitas proliferan, apenas pasados quince días, desde Toledo llega a Ayllón el ilustre taumaturgo San Vicente Ferrer montado en una humilde cabalgadura a pesar de su avanzada edad, llamado por los reyes y alojándose en el monasterio de San Francisco. Predica ante los reyes, y ante altos dignatarios de la corte, grandes consejos les manifiesta, entre ellos les insta a que los judíos y los moros, vivan en barrios distintos de los cristianos, consejos que dieron lugar a los conocidos guetos conocidos como Juderías y Morerías que aún reflejan su pasado en la mayoría de ciudades medievales. San Vicente Ferrer, pocos días después abandona Ayllón para dirigirse a Roma a requerimiento del Pontífice del Vaticano, Juan XXII.
 En agosto del año de 1.424, ya alcanzada la mayoría de edad Juan II se dirige con un noble séquito desde Segovia a Burgos, entre ellos su valido, Alvaro de Luna; más al enfermar el Condestable, se detienen en Ayllón durante veinte días, el Rey le acompaña en todo momento a don Alvaro hasta que este se restablece y prosiguen viaje. ¿Quien hubiese preconizado a este personaje, que este lugar sería mas tarde una de las ciudades testigo de su alejamiento de la Corte, la época más desdichada de su vida. ?
El 2 de noviembre de 1.809 estuvo
 en la villa la conocida Cuadrilla del Empecinado
Procedente de Soria, el 23 de agosto de 1.581, donde había fundado el convento de la Santísima Trinidad, pasa por Ayllón acompañada de su compañera de reforma carmelita, Ana de San Bartolomé, la mística andariega Santa Teresa de Jesús, camino de Segovia.
Memorias trágicas empapan la historia ayllonense de comienzos del siglo XIX,  declarada la Guerra de la Independencia, al entrar las topas invasoras el 28 de noviembre de 1.808 requisan todo el ganado, dos días después se libraría la ya referida batalla de Somosierra. El 2 de noviembre de 1.809 estuvo en la villa la conocida Cuadrilla del Empecinado, que era el nombre que dio a la guerrilla el corregidor de Aranda de Duero, por depender Ayllón de la subprefectura de dicha provincia ribereña, según la división administrativa territorial que establecieron los franceses. La barbarie del invasor se deja sentir el 9 de diciembre de 1.910 cuando entran a saco en la villa incendiando innumerables casas y los libros de la iglesia de San Miguel, y parcialmente el edificio consistorial. La respuesta española no se hace esperar, fuera de la villa son abatidos el 23 de julio de 1.811 por el ejército regular español al mando del general Durán...


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